Escribí una serie de artículos que se titulaba “Educar viajando”. No me gustaba nada el título por mis propias resistencias, y porque para mí era lo mismo que decir “educar viviendo”, lo cual es unschooling. Casi todas las dudas de las familias que me escriben van hacia cómo educar en viaje y lo maravilloso de esto es que puedes hacerlo como mejor venga a tu núcleo familiar.

Educar viajando y/o viviendo no debería ser lo que te frena a hacer una gran viaje, ¡sino lo que te impulsa!

Para poder sentir ese impulso necesitas deshacerte de muchos miedos y para ello lo único que necesitas es información, otras visiones y experiencias y compañía.

Una última apreciación sobre mi lenguaje e integración de acciones: educar viajando es educar viviendo, es educar y criar sin más manual que el tuyo, compuesto por tu persona esencial, circunstancias, momento y equilibrio o desequilibrio familiar, el manual de tu vida, ese que solo puedes escribir tú, así que el manual queda escrito cuando ya pasó. Por tanto, el manual no existe. Y por eso, educar y criar sin manual. Vivir sin manual. Y desde aquí, escribo, comparto y te acompaño. Ojalá me acompañes tú a mí.

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Crianza, educación y contenidos

Primero, te pido que respondas a esta pregunta. En serio, escríbelo en un papel: ¿Qué es para ti la educación?

Ahora te cuento mi lucha interior. Cuando la gente me pregunta por educación, sé que se refieren a la parte académica, a los contenidos, a “lo que hay que aprender”, pero yo la he integrado en vivir. Me hablan de educación, yo hablo de crianza. Y dentro de crianza para mí está todo, desde el cuidar, proteger y proveer acompañamiento emocional y de protección, el juego, el vivir, hasta el aprendizaje más académico y de conceptos medibles. ¿Por qué digo medibles? Porque es a lo que se da peso en la escuela desde muy temprana edad, los conocimientos que podemos puntuar o calificar, lo que podemos cuantificar, como responder preguntas que piden datos concretos de fechas, personajes históricos, resoluciones de una ecuación, etc. Pero ¿cómo se mide el arte?, de hecho, ¿Dónde quedó el arte en la escuela? Son las asignaturas suaves porque no hay manera de medirlas, por eso se las convierten en innecesarias o menos importantes y quedaron relegadas a “las Marías”, y esto queda grabado en nuestras cabezas, de manera consciente o inconsciente. Pregúntate qué materias son las que más te preocupa que sepan tus hij@s o recuerda tu propia experiencia cuando ibas al cole o instituto. ¿Y qué pasa con el espacio para la creatividad? ¿o la movilidad física, la expresión corporal, tan importante en los primeros años para el desarrollo de las conexiones neuronales y posterior adquisición de conocimiento? ¿Y cómo se mide el respeto, las relaciones sociales, la empatía, la capacidad de ayudar, de organizar, de cooperar? Y apuntando a otras materias, ¿Por qué no nos enseñaron finanzas, donde poner el dinero, inversiones? ¿Quién decidió que eso no era necesario?

Esto son reflexiones que te invito a hacer o buscar información al respecto, de lo relativo de la elección de los contenidos que nos dan en la escuela.

Tener una educación es importante. Es una frase que nos viene a la cabeza y que tampoco hay que desechar. Tal vez, transformar, porque ¡ojo! una educación diferente no es necesariamente demonizar lo existente, el cambio es transformación de lo que conocemos sumado a nuestra necesidad y creatividad.  Tal vez debamos poner el foco en el cómo se produce el aprendizaje y también en la edad de los y las peques porque si con 3 años no van al cole ya nos están preguntando cómo va a ir a la universidad y nosotr@s sentimos miedo o nos quedamos sin repuestas. Por esto primero: la información es importante y segundo, nuestras limitaciones y creencias asimiladas como verdades son solo nuestras y podemos transformarlas.

Más allá de la crianza, comparto la vida con mis hij@s, el espacio, el tiempo y las actividades. Ellos observan y hacen lo mismo a nuestro lado formulando preguntas. Las preguntas son lo importante, ¡no las respuestas! Para llegar a ordenar las palabras y formular la cuestión, algo se despertó dentro, miraste, observaste, trataste de entender y luego elegiste qué querías preguntar. Y el vehículo para la búsqueda de respuesta y para el aprendizaje puede ser muy variado. Se puede explorar el mundo a través de la música, de la ciencia, de historias, del teatro, la comida, el cine, los juegos, la literatura…. ¡¡Es infinito!!  La vida a tu alrededor son los contenidos, todo está ahí mismo, fue luego cuando se puso en los libros.

– La vida a tu alrededor son los contenidos

fue luego cuando se puso en los libros –

Y de nuevo, no se trata de demonizar libros ni maestros, estos serán buscados cuando lo necesites, cuando quieras, son una fuente de conocimiento más, no la única.

Los primeros años tu eres el filtro a través del cual ellos ven el mundo. Si tú te asustas ellos se asustan, si hablas mal a la gente, ellos harán lo propio, si les tratas extremadamente bien, detectarán al segundo cuando no se les respeta. Crear y fortalecer tu propia cultura familiar y crecer a partir de ahí, crecer como ciudadanos del mundo, esos son los adultos que necesitamos, los que nunca dejan de aprender.

Lo más difícil de transformar es la manera de buscar la información, el cómo la transmitimos para convertirla en acompañamiento del aprendizaje, el cuál, solo puede nacer de quien quiere aprender, no de quien quiere enseñar.

He mentido, lo más difícil es transformar nuestra creencia de la necesidad de aprender ciertos contenidos porque fueron los que nos enseñaron a nosotros, porque son los que estableció alguien. El conocimiento es enorme y en la escuela se enseña un trocito muy muy pequeño que eligieron entre unas cuantas personas.

¿Puedo elegir mis propios contenidos? Mejor dicho, ¿Puede el niño elegir sus propios contenidos? Pues esto solo depende de la manera en la que tú, como padre o madre, veas la educación. Si quieres una educación con contenidos marcados, elige si vas a seguir los que marca el ministerio u otra pedagogía y listo. Podrás amoldarlo más o menos a las ganas o interés que tenga el niño. Si tienes flexibilidad puedes ajustarlo a los lugares por los que estéis viajando y aprovechar la cultura, geografía, historia, etc. Si quieres hacer una educación más libre, guiada por las motivaciones de los niños, entonces tienes que ver en qué punto estás tú, cuán desescolarizada estás para atender, responder y potenciar las inquietudes y motivaciones de tus hijos, sean las que sean, sin juicio. Analiza si estás esperando que pregunten por ese tema que tú piensas que necesita saber, para aprovechar y contarles “todo lo que tienen que saber”. Sea cual sea tu punto, está bien, simplemente toma consciencia de cuál es, para que lo que quieres y lo que realmente eres esté equilibrado. Con esto quiero decir que, aunque la educación libre, no directiva, te parezca ideal, si te pasas el día intentando que tus hijos te pregunten ciertas cosas, entonces mueve un poco tus expectativas porque acabarás harta y perdiendo la paciencia.

Los contenidos están ahí fuera, en tu día a día, estés viajando o no, y no hay que agobiarse, ahí fuera también hay bibliotecas, maestr@s y profesor@s, incluso curriculums para seguir. Dejar tu ciudad para viajar no tiene porqué ser dejar un método que tal vez ya habías encontrado, ambas cosas pueden sumar. Y recuerda, no hay una única manera de hacer las cosas, de hecho, no hay instrucciones, estas escribiendo tu propio manual.

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